El día 8 de diciembre era uno de esos días de lluvia y viento, muy desapacible pero que invitaba a pensar que podía llegar algún ave "nueva" al parque. Entre chaparrón y chaparrón me puse a mirar en el canal de Amute de Plaiaundi un grupo de unas cien gaviotas, entre reidoras y cabecinegras. Habitualmente, cuando hay un grupo así, busco alguna más pequeña, de pico negro, y que tenga la parte trasera del cuello grisácea. Y en ello estaba cuando de pronto di con una gaviota posada en el agua, cuyos rasgos coincidían con lo que estaba buscando; ligeramente menor que las reidoras, de pico pequeño negro y fino, y cuello grisáceo por detrás, además de una mancha auricular grande. Se trataba de una Gaviota de Bonaparte, una rareza nacional divagante de Norteamérica.
Estuvimos observándola durante un buen rato, de manera que también vimos que sus patas eran de color rosa pálido y que en vuelo carecía de la sombra oscura en los extremos alares que presentan las reidoras.















